Villa de Mazo

Pregón del Corpus 2018 de Villa de Mazo

Texto íntegro leído por Mary Barreto Cabrera.

Buenas tardes, queridos vecinos de Villa de Mazo, señoras y señores: 
Gracias a todos por estar aquí. Gracias al Sr Alcalde y a la Corporación Municipal por haber pensado en mí para este Pregón. Es un gran honor y una grandísima responsabilidad. 
Nací en Venezuela, de padres de Villa de Mazo, pero uno no es de donde nace, sino de donde se cría. Llegué a este pueblo a los cuatro años y siempre digo muy orgullosa que soy de aquí. 
En mi barrio Monte de Pueblo, con mi familia, he tenido la oportunidad de participar y ser testigo de las actividades del Corpus de la mano de mi tía Myriam, de mis padres, Ramón y Vina, y de mi tío Antonio, que tantas fiestas de Corpus presidió como alcalde de esta Villa. 
Este Pregón nace del corazón y deseo, esta tarde, ser la voz de los macenses de nacimiento y de adopción, que viven y sienten intensamente nuestra querida fiesta de Corpus Christi.  
Con su permiso, es un orgullo para mí poder dar comienzo a la fiesta con la lectura del Pregón de Corpus Christi de Villa de Mazo. 
 
 
El Corpus Christi es nuestra fiesta grande. Mis recuerdos infantiles más remotos me sitúan sobre una mesa, mientras me probaba un vestido para la función religiosa del Jueves del Corpus Christi. De pequeños, durante la procesión del Corpus, nos parecía mágico cómo el sacerdote caminaba sobre la alfombra y no la rompía. Los mayores nos decían tú no puedes pisarla, pero El sí. Entonces empezábamos a comprender la importancia de la ofrenda y lo especial de la celebración. 
En Villa de Mazo, se instaló definitivamente el Santísimo, en 1605, con la llegada del sagrario a la iglesia de San Blas. Antiguamente, durante la procesión del Corpus, se esparcían las flores por las calles. Es en 1954 cuando el barrio de la Sabina alzó el primer arco, tal como los que conocemos hoy, construido por nuestro querido Pedro Calero. Poco a poco, los demás barrios se sumaron y también fueron levantando arcos, consiguiendo llegar a ser una seña de identidad y un elemento diferenciador del Corpus de Villa de Mazo. Todos los trabajos de la fiesta son realizados con materiales vegetales y con sumo esmero y delicadeza. Por todo ello, se obtiene, en 1985, el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional. 
El pueblo de Villa de Mazo ha sido siempre un pueblo artesano, trabajador y amante del trabajo bien hecho. Las mujeres han bordado tradicionalmente trabajos en richelieu y hermosas flores matizadas de colores de punto perdido. Las recuerdo en la abrigada, al resguardo de la brisa, donde se reunían para bordar todas las tardes; salvo cuando se enramaba para Corpus, que se cambiaba la almohadilla por la caja, los hilos por los pétalos y espigas y la tela por los arcos. Antiguamente se ponía un mantel bordado -el mejor que se tuviera- para el descanso del Santísimo en la procesión del Corpus. Con el tiempo estos manteles se sustituyeron por delicados manteles hechos con flores. 

Cada barrio da lo mejor de sí para engalanar lo que le corresponde. Los alumnos del Colegio Princesa Arecida se han unido algunos años a la fiesta, enramando también su arco y alfombra. Deseamos que se animen a participar siempre en la fiesta, por ser los futuros enramadores. En la plaza, junto al arco de El Pueblo, también se expone un bello tapiz de los barrios de El Pueblo y Poleal, con una alfombra a sus pies confeccionada por los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria de la Villa.  
Cada año, en los barrios, se vive con ilusión el reencuentro con los vecinos para acordar el diseño del arco. Unos meses antes, las personas encargadas de hacer los bocetos se han esmerado en preparar sus propuestas. Una vez acordado el diseño, se puede iniciar el montaje de la estructura que luego se enramará. Antiguamente esta estructura era sólo de madera, actualmente se hace de hierro y se recubre  de madera. 
En mi infancia, me maravillaba cómo las estructuras de los arcos, con piezas de madera muy frágiles, se mantenían cuatro días luciendo perfectas sin romperse. Aquí aprendes la importancia de los vientos o tirantes, su número, y además, dónde debe reforzarse la estructura para que aguante. 
El arco de El Pueblo y Poleal, en la plaza, suele ser el más alto, siempre impresiona cómo luce majestuoso; lo mismo sucede con los que se levantan en las calzadas de piedra, con el agravante y la  dificultad añadida del desnivel. Los arcos no sólo son unas obras de una envergadura estructural impresionante... He visto en mi barrio cómo ingeniaban mecanismos para el arco: recuerdo uno, por ejemplo,  que utilizaba  un motor de una lavadora vieja. Y en La Rosa, que lleva años incluyendo mecanismos, las soluciones deben haber sido igual de imaginativas. Expertos en estructuras e ingenieros de cuna. Su mejor escuela: la experiencia, la motivación y el ingenio que los macenses llevan en sus genes.  
Desde que se decide el diseño del arco, también se determina qué materiales se usarán y se empieza su recolección: flores, líquenes, musgos, espigas… . Siempre que se ve un material vegetal que “seque bonito”, se guarda “para Corpus”, aunque todavía no se sepa si se usará. Muchos materiales acaban teniendo nombres curiosos, como la flor de Pancho y otras ... que se denominan así por referirse a los vecinos que los trajeron al enrame por primera vez. 
Semanas antes de la fiesta comienzan las salidas a la búsqueda de materiales: líquenes, espigas y flores que la primavera ofrece para el Corpus. ¡Cuántas anécdotas vividas abriéndonos paso entre la hierba! Acabando llenos de amorciécalos o de picos y, a veces, con algún animal mirándonos con recelo por romperles su tranquilidad al entrar en sus dominios. ¡Cuántas paredes trepadas por llegar a los mejores materiales! ¡y cuántas risas….! 
Los líquenes se desprenden de las piedras con delicadeza. El musgo negro se quita fácil, pero es todo un arte recolectar el musgo blanco: no puede estar muy seco, para que no se rompa, ni muy húmedo; se hace con mucho cuidado, retirándolo de la piedra con la punta de un cuchillo y guardándolo como el más valioso encaje de puntilla.  
Los líquenes y musgos del monte, de una amplia gama de colores, suelen ser los materiales principales del majestuoso tapiz que se coloca en la  plaza desde 1961. Es un trabajo increíble, en el que los  musgos parecen pinceladas de un cuadro de una belleza siempre espectacular. Da lo mismo que sea una escena de la biblia, o un paisaje de la isla:  cada año sorprende por su perfecto acabado propio de un maestro del pincel. Muchos hemos intentado dibujarlo en el concurso de pintura que se organiza todos años con los niños del municipio;  antiguamente se celebraba el domingo de Corpus, y ahora los viernes. Es un acto entrañable que permite que los niños, mientras lo pintan, se detengan  y absorban la belleza de una obra de arte digna del mejor museo. 
Cuando la estructura del arco llega al barrio en piezas, se cisna el decorado como si fuera  un mantel. Se inicia la cuenta atrás. Se colocan las piezas en el lugar donde se van a enramar, apoyadas en cajas o burras para que queden a una altura buena para trabajar. Las personas mayores, que no pueden ir al enrame, se ofrecen a hacer en sus casas pequeños trabajos: piezas, cojines o paños, lo importante es contribuir al trabajo del barrio.  
Gran parte del material recolectado necesita un proceso de secado antes de pegarse en el arco. Para ello, las flores se deshojan pétalo a pétalo, o flor a flor, en cajas planas, para que se sequen de forma uniforme y  rápida. Las espigas se limpian y se cortan del tallo, que en algunos casos también se usa. Los cornicales se abren y se utiliza su fibra blanca, ¡preciosa!. Las vinagreras se desgranan. Se pelan los ajos para usar las cáscaras….. y así muchos y muchos más materiales…, cada uno de ellos se prepara, según el color, o según lo que la experiencia dice que puede realzar mejor el enrame del arco.  
Algunas personas se ocupan de las tareas de preparación del material para secado o pegado. Con tijera, y caja en mano, pican los materiales o los deshojan, mientras otras se ocupan de enramar el arco. 
Los días de enrame son largos. Se aprovecha cualquier hueco que las tareas domésticas o laborales dejan. En esos días no se para. Se producen reencuentros de vecinos y amigos y se va viendo cómo los niños  van creciendo cada año.  
Los niños hacen sus primeros pinitos jugando a hacer pequeños arcos, mientras pegan restos del material desechado en trozos de madera. Lejos están las cajas que contienen el material bueno, aunque alguna termine cayendo entre juego y juego. Alguna tarde llegan bizcochones y galletas, que alguna vecina trae al enrame para acompañar el café.  
Siempre recuerdo la poleada recién hecha y como se me escapaba algún dedito para probarla. Entonces me preguntaba, cómo cocinando harina y agua se podía hacer el pegamento que unía las flores al arco. 
Es un orgullo inmenso cuando te dejan pegar en el arco, un honor cuando puedes hacer poleada, o al menos removerla, y te haces mayor, cuando finalmente puedes participar, el miércoles noche, en la confección de las alfombras. Ahí comienzas a vivir plena e intensamente la fiesta del Corpus Christi. Es ley de vida, pero es verdad que en los barrios de pocos vecinos se echa de menos a los jóvenes cuando sus estudios o trabajos les hacen irse fuera de la isla. 
Hay momentos de enrame más bulliciosos, donde se cuentan anécdotas y brotan las risas. Pero hay momentos, temprano en la mañana, o tarde en la noche, donde te encuentras contigo mismo, en el silencio del enrame pegando uno junto a otro cada pétalo, liquen o espiga, dibujando figuras como un artista un cuadro en el santuario de su estudio. Si la pintura relaja, enramar también. Aunque, cuando se acerca el día y falta mucha madera por cubrir, pétalo a pétalo, es más complicado estar tranquilo. 
Cuando los hombres llegan con los machetes y empiezan a cortar los salados, que se han recogido previamente en la costa y se han tenido secando en las azoteas… ¡el día del Corpus está cerca…! Los salados, con su olor característico, suelen ser el material principal de las alfombras que se confeccionan durante la noche anterior al día de Corpus. Las alfombras cubren las calles de El Pueblo desde la iglesia de San Blas hasta la plaza. Cada barrio tiene asignado un tramo que siempre es el mismo, y ahí levantarán su arco, donde descansará el Santísimo en el recorrido durante la procesión del Corpus. 
Llamamos pasillo a la alfombra alargada que cubre todo el recorrido de la procesión. El pasillo es diferente en cada barrio y puede tener relación con el diseño del arco. Suele ser un motivo, un diseño sencillo que se repite. Para la confección del pasillo se suele hacer un molde de hierro, de esa forma cada material queda depositado perfectamente en su lugar. Sobre una base de picón, se empieza a confeccionar el pasillo, se coloca el molde y, una vez relleno, se retira y se va colocando, tramo a tramo, hasta cubrir toda la zona asignada. 
Desde el martes de la semana de Corpus se inicia el proceso de trasladar los arcos en camiones, llevándolos, pieza a pieza, al lugar asignado al barrio en las calles de El Pueblo. Durante todo el día del miércoles el trabajo de todos es frenético. Utilizando las grúas de los camiones, se ensamblan y levantan los arcos en las calzadas de piedra, calles y plazas. Se colocan los vientos que, tensados, dan rigidez a los arcos. ¡Qué nervios…! Una vez levantado y anclado el arco, se retocan los pequeños daños que haya podido sufrir en el traslado.  
En ese  momento, te detienes, te retiras unos pasos y contemplas el trabajo: ¡Qué bonito luce el arco! 
A partir de aquí se inicia la confección de las alfombras y pasillos. Los materiales utilizados también son vegetales: salados, brezo, vinagrera, dátiles, flor de bejeque, hinojo, geranios y muchos más. Todo está fresco, recién recolectado, lo que le da un olor característico a la noche, que te impregna, se te queda grabado y te acompaña siempre. Cuando ves las fotos de las alfombras, en la distancia, desde la nostalgia, revives ese olor y, por un instante,  crees estar allí. 
La noche del miércoles es larga. En las calles iluminadas el pueblo se afana en concluir el trabajo para lucir su esplendor en la procesión. Además de las cajas con los materiales, se llevaban  calderos con caldo y chocolate caliente. Tampoco faltaban los bizcochones. Las noches suelen ser frías y en la calle, sentados en el suelo, mucho más. Ya se huelen los churros y la carne de cochino de los ventorrillos. ¡El espíritu de la fiesta se siente…! Ya falta poco y todos los macenses se esfuerzan en acabar... 
La gestión del Ayuntamiento esa semana es clave para que se puedan levantar los arcos y terminar las alfombras a tiempo. Al ser muchos  barrios y con recursos limitados, algunos trabajos se extienden hasta la mañana del jueves. Vecinos y Ayuntamiento, todos a una, contribuyen a que todo esté  listo para el comienzo de la procesión. 
Una vez acabados los pasillos y las alfombras, para que estén frescos y perfectos el jueves, se rocían con agua y, a veces, con un poco de cola para que no se vuelen los materiales más ligeros.  
Durante el miércoles noche, también se adorna con flores el Templo de San Blas, donde se celebra la función religiosa del Corpus, acto central de la fiesta. Se han realizado siempre enrames maravillosos, con gran cantidad de flores que dan perfume y esplendor al templo. Suelen ser blancas principalmente, destacando y aportando luz sobre el retablo oscuro del altar mayor. Recuerdo el año en que muchísimas personas del pueblo plantaron azucenas blancas para ese enrame: era  precioso ver las huertas de azucenas y luego verlas en el templo el día del Corpus. 
Ay, cuántas veces, con la luz del día, regresas a casa con el cuerpo molido, pero con la satisfacción del trabajo concluido. Apenas quedan unas horas para la procesión del Corpus, así que cierras los ojos un rato y te levantas emocionado para participar en la función religiosa. En mi juventud, ¡cuántas funciones cantamos acompañados de guitarras!   
El templo de San Blas se va llenando poco a poco. Los hermanos del Santísimo van ocupando los bancos centrales portando orgullosos, con sus cintas rojas al cuello,  las medallas de la Hermandad. El altar mayor, lleno de flores, luce majestuoso. Con los cánticos de entrada, aparecen sacerdotes palmeros y foráneos ubicándose en el altar mayor y dando así  comienzo  a la función religiosa.  
Una vez concluida la solemne misa, comienza la procesión. El Santísimo es portado por el sacerdote en una custodia dorada con la imagen del Arcángel San Miguel que luce un gran sol en la parte superior. Los Hermanos sostienen el palio bajo el que el Santísimo hará su recorrido por los arcos y alfombras: Callejones, San Simón, Colegio Princesa Arecida, Tiguerorte, Montes de Luna, Malpaís, Tigalate, Monte Breña, La Rosa, Monte, Monte de Pueblo, El Pueblo y Poleal, La Sabina-Lomo Oscuro y Lodero. El recogimiento y la devoción durante la procesión es grande. El trabajo realizado, movido por la fe de todo un pueblo, se ofrece al Santísimo que, durante el recorrido, se detiene y descansa en el arco de cada barrio.   
Los trabajos de Corpus se mantienen en las calles hasta el domingo acompañados de varios actos festivos: religiosos, musicales, recreativos o culturales. Cada año cientos de visitantes tiene la oportunidad de recorrer las calles de Villa de Mazo y contemplar los arcos y alfombras, quedando impresionados por su belleza, donde se palpa la entrega de todo un pueblo. 
Muchos somos los macenses que hemos tenido que emigrar a otras islas o fuera de Canarias sin poder participar directamente en la confección de los arcos. El acceso a los estudios universitarios, en algunos casos, o la falta de ofertas de trabajo para jóvenes en el municipio o en la isla, entre otros, son los principales motivos. Además, la época de Corpus suele coincidir con exámenes que impiden, en ocasiones, que los jóvenes que viven en el municipio puedan unirse a los trabajos. 
El trabajo de Corpus es impagable.  Dejaría de tener el significado y la belleza que lo caracteriza el día que deje de ser un esfuerzo colectivo que, por amor y desinteresadamente, se ofrece al Santísimo.  
La preocupación por la falta de relevo generacional es grande. Desde aquí quiero invitarles a todos, y en especial al Sr. Alcalde y a la Corporación Municipal, a buscar fórmulas, con el único objetivo de que la fiesta de Corpus no decaiga y se pierda, trabajando en garantizar el relevo generacional, que le permita seguir reluciendo con el esplendor y grandeza que lo hace hoy. 
Invito a todos, locales y foráneos a visitar Villa de Mazo entre el 31 de mayo y el 3 de junio. A pasear por sus calzadas y plazas, principalmente el jueves, su día grande, a disfrutar de los bellos trabajos de Corpus y a participar en los múltiples actos de la celebración. 
La fiesta de Corpus de Villa de Mazo 2018 comienza...   


¡Felices fiestas! 


Muchas gracias a todos. 

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