RedacciónMartes, 26 de julio de 2016
Opinión
"Santa Cruz de La Palma, una ciudad secuestrada", por Ramón Pérez
Esta es la preciosa visión que desde el mar se tiene de Santa Cruz de La Palma (ver vídeo). Una ciudad que crece por las laderas de la montaña hasta llegar a sus medianías y donde el colorido de las casas canarias y la naturaleza conforman un paisaje de postal. Y esta es la que se tiene desde la Avenida Marítima si queremos mirar al mar. Un kilometro de vallas que durante los últimos cinco años han formado parte del paisaje de esta ciudad turística.
Santa Cruz de La Palma es una ciudad históricamente vinculada al mar, a la que en los últimos años le han secuestrado uno de sus pulmones. Esta obra, que iba para 19 meses ya supera los cinco años, y no precisamente de trabajos, más bien de paralización. Paralización de la intervención y paralización de la economía del municipio.
Y no sólo afecta a sus habitantes. La ciudad que era la más valorada del Archipiélago para quienes nos visitaban en los numerosos cruceros que llegan durante el año, ha perdido hasta ese honor. Ahora, tenemos que compartirlo con San Sebastián de La Gomera, y a buen seguro que de perdurar esta situación veremos por nuestros retrovisores como otros puertos también nos adelantarán.
Además la perspectiva no es buena, porque el Gobierno en Funciones ya ha confirmado que en lo que queda de año no vendrá ni un euro más para proseguir los trabajos.
La ciudadanía ya ha llegado al límite y han surgido varias plataformas que reclaman una pronta conclusión de esta obra y evitar así que se convierta en una nueva intervención interminable, como fueron el Circo de Marte o el Pabellón Municipal, o como otras obras que nunca se concluyeron, como el Auditorio Insular.
Entre ellos, el colectivo 'Santa Cruz de La Palma es diferente', constituido a través de las redes sociales, que invita a la ciudadanía en general, bajo el lema "¡Al abordaje!" a "invadir" por mar la costa el próximo sábado 30 de julio.
Y es que esta visión kilométrica de una valla, que para muchos evoca a un gallinero o una perrera, nos ha secuestrado nuestro litoral durante los últimos cinco años... ¡y lo que queda!.
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