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Tras golpear a Saray y marcharse, volvió para que no pudiera reconocerlo como su agresor

Los médicos forenses destacan la frialdad del autor de la muerte de la estudiante palmera.

Continúa el juicio por la muerte de Saray González, la estudiante palmera asesinada en 2015, en la Audiencia Provincial de Las Palmas. En la cuarta jornada del juicio han declarado los peritos forenses para confirmar que la sangre encontrada en la cizalla es de Saray, pero que también han encontrado ADN del autor confeso, Alberto Montesdeoca, que en el momento de los hechos tenía 18 años y era vecino de la víctima. 

A lo largo de esta cuarta jornada los peritos han hablado sobre el perfil psicológico del acusado y de si estaba o no influenciado por los videojuegos y no distinguía el mundo real de la ficción. 

Los psicólogos de la defensa alegan que el acusado sufría un trastorno esquizoide por su adicción a los videojuegos, pero según los padres de Alberto sólo jugaba los fines de semana.

Los médicos forenses del Ministerio Fiscal afirman que el acusado era un joven normal, sin adicciones ni trastornos, que describió perfectamente el suceso y tuvo la frialdad de reflexionar sobre lo acontecido y regresar al lugar donde golpeó a Saray "para terminar lo que había empezado" y evitar así que lo reconociese como el agresor. 

En los días previos a esta cuarta jornada de juicio, la defensa había solicitado la absolución del acusado por su "adicción a los videojuegos", en la que el acusado se ha escudado asegurando que "no era yo". Aunque ha confesado el crimen, aseguró en la primera jornada de juicio "me arrepiento. No me van a poder perdonar". 

Alberto Montesdeoca se limitó a responder en la primera jornada a las preguntas de la defensa durante su declaración en la Audiencia Provincial de Las Palmas. Una declaración que se centró en la adicción a los videojuegos del acusado, de la que, asegura, "no era consciente".

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