Fuencaliente

Carta de agradecimiento de Juan Carlos Díaz, cronista de Fuencaliente desde hace 40 años

Juan Carlos Díaz Lorenzo

En este día se cumplen 40 años de mi nombramiento como Cronista Oficial de Fuencaliente de La Palma. Excepcionalmente, por la efemérides de que se trata les escribo estas líneas en primera persona, sobre todo para expresar mi agradecimiento a todas aquellas personas –incluidas las que ya no están entre nosotros–, instituciones y entidades públicas y privadas que durante estos años han tenido la gentileza de apoyarme y distinguirme en mi trabajo. En su momento fui el más joven de los cronistas oficiales de Canarias –estaba, entonces, en segundo año de carrera– y también uno de los más jóvenes de España y desde diciembre de 2009 soy el decano de los cronistas oficiales de La Palma.

Aunque muchos de ustedes me relacionan con el mundo de la mar y los barcos, por la que ha sido mi trayectoria profesional durante muchos años en la prensa tinerfeña y otros con el mundo de la aviación, en referencia a mi etapa en el equipo directivo de Binter Canarias cuando la compañía aérea regional era filial del Grupo Iberia, existe también otra faceta que es una muestra del cariño inquebrantable e incondicional que siento hacia mi pueblo natal, en mi mencionada condición de Cronista Oficial.

Por ello he querido ofrecerles siempre el mejor conocimiento de nuestra historia, plasmada después de una labor paciente y minuciosa de investigación académica, que se ha visto reflejada en diversas publicaciones. En forma de libros titulados “Fuencaliente. Historia y tradición” (1994), “El volcán de Teneguía. Crónica de una erupción del siglo XX” (2001) y “Los volcanes de La Palma. Una aproximación histórica” (2008), así como en numerosos artículos en la prensa y en revistas especializadas, capítulos de anuarios –caso de “Crónicas de Canarias” editado por la Junta de Cronistas Oficiales de Canarias–, charlas divulgativas y artículos publicados en mi página web puentedemando.com, entre otros.

Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer la confianza que en su momento me otorgó el pleno de la corporación municipal de Fuencaliente de La Palma, aquel 2 de julio de 1979 en tiempos del alcalde Pedro Nolasco Pérez y Pérez; el apoyo y la estima que he tenido de quienes después han ocupado la alcaldía –Gregorio Alonso Méndez, Luis Román Torres Morera y Nieves María Rodríguez Pérez–, así como a todos los concejales de las distintas corporaciones y el personal administrativo que ha formado y forma parte del Ayuntamiento. Y de todos aquellos paisanos, amigos y lectores, que son muchos, sean o no fuencalenteros y que siempre me han alentado con su aprecio en este humilde oficio de aprendiz de historiador. No les voy a nombrar. Ellos sabes quienes son.

Nobleza obliga, además, enfatizar el especial orgullo y satisfacción que me produce el honroso título de Hijo Predilecto de Fuencaliente de La Palma, que recibí en jornada entrañable el 20 de agosto de 2003, por acuerdo unánime y con el respaldo de numerosas adhesiones. Alto honor y compromiso más profundo e intenso, aún si cabe, compartido con mi familia, mis paisanos y mis fieles y leales amigos, algunos de los cuales tuvieron el placer de acompañarme en aquel día. En la confianza de que pueda seguir aportando más cosas, quiero tener la oportunidad de ofrecerles nuevos trabajos de investigación sobre la pequeña y gran historia de Fuencaliente de La Palma, un pueblo que emerge entre volcanes, pinares impregnados en olor a resina, viñedos y plataneras en el vértice sur de la isla donde rompe la mar plateada que se admira desde mi casa natal en Las Indias y el esfuerzo indesmayable de un PUEBLO, así, con mayúsculas, dueño de su mejor destino.

Y, de nuevo, les reitero mi agradecimiento.

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