El Paso

Solbeida Marante y Antonio Bermúdez: Hija Adoptiva e Hijo Predilecto de la Ciudad de El Paso

El pleno de la corporación municipal pasense aprobó recientemente por unanimidad, la propuesta presentada por Andrés Carmona concejal de cultura y artesanía y en representación del Grupo de Gobierno, de nombrar, de acuerdo con el Reglamento de Honores y Distinciones del municipio, hija adoptiva de la Ciudad de El Paso a María Solbeida Marante de Paz e hijo predilecto a Antonio Manuel Bermúdez Pérez.

María Solbeida Marante de Paz, nace en el año 1961 en la Villa de Mazo, en el barrio de Montebreña. Es la mayor de los tres hijos de Nicolás y Baudilia. Solbeida crece en una familia de artesanos, su padre y su abuelo eran toneleros y realizaban los necesarios y variados aperos y utensilios para las distintas faenas del campo. Por parte materna, tenía unas tías que tejían lana y su tatarabuela se trasladaba al barrio de Tajuya, varios meses al año a sacar seda, cruzaba la Cumbre con una yegua, cargada de capullos criados por su familia y los de algunos vecinos. En los meses que vivían en El Paso, compraban un cochino que lo criaban con tunos y las crisálidas, tres meses después de estar aquí, vendían el cochino y hacían trueque por cosas que no tenían en Mazo.

Antonio Manuel Bermúdez Pérez, nace en el Barrio de La Rosa de El Paso, el 16 de marzo de 1950. Es el último de cuatro hermanos y desde temprana edad, en medio de juegos, conoce los entresijos de la seda, de mano de su madre Zenobia Pérez y sobre todo de su abuela materna Maruca González, admirada artesana y matriarca de una familia sedera, que dedicó su vida a esta artesanía y con la que sacó a su familia adelante. Antonio creció en medio de telares. La ausencia de su padre y las condiciones de la época, hacen que sean años duros para la familia. Ya con 10 años acompaña a su abuela cruzando la Cumbre para la venta de sus labores, sobre todo los pañuelos. Empezó siendo niño y cuenta que se escondía para no ser criticado, dada las costumbres del momento, hasta que se enteró que en el pasado ese trabajo lo realizaban sobre todo hombres. A los 13 años ya conoce todos los secretos del telar y se sienta a tejer además de la seda, lana, lino y multicolores traperas. La vida le da un duro golpe al perder a su madre un día de reyes cuando contaba con 14 años, y a su abuela repentinamente pocos años más tarde.

En 1979, Antonio Manuel y María Solbeida se casan y viven en El Paso, y fruto de este matrimonio nace su hija Begoña Bermúdez Marante. La seda ha unido sus vidas y juntos profundizaron en técnicas de secado de la seda y en la crianza del gusano. Han participado en infinidad de ferias y exposiciones, sacando la seda y con ella al municipio de El Paso y a la Isla de La Palma fuera del Archipiélago.

El alcalde de El Paso Sergio Rodríguez manifestó “el enorme orgullo que supone para él, en representación del pueblo de El Paso poder poner en valor la figura de estos dos vecinos del municipio que tanto han hecho por uno de nuestros patrimonios más reconocidos internacionalmente como es la seda de El Paso.

El ponente de la moción y Juez Instructor del preceptivo expediente, Andres Carmona mostró su satisfacción por que se unieran todas las fuerzas políticas que componen el Pleno Municipal a esta iniciativa al mismo tiempo que felicitó en la sesión plenaria para que constara en acta a Antonio Manuel Bermúdez Pérez y a María Solbeida Marante de Paz por éste más que merecido reconocimiento, en forma de nombramiento. legítimo homenaje a personas que han perpetuado uno de los más preciados legados, la sericicultura, artesanos que forman parte de nuestra historia, marcando la idiosincrasia de los y las pasenses que contribuyen a reafirmar su identidad histórica y cultural.

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