RedacciónJueves, 5 de noviembre de 2026
Salud Mental La Palma se suma al Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso
La Asociación Salud Mental La Palma se suma a la conmemoración del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, incluido el Ciberacoso, que la UNESCO sitúa cada primer jueves de noviembre. En 2026, la jornada tiene lugar el 5 de noviembre. La fecha invita a reforzar la prevención y a recordar que el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes depende también de que puedan aprender y relacionarse en entornos seguros, dentro y fuera de internet.
La asociación subraya que el ciberacoso no es un conflicto menor ni una simple disputa entre iguales. Las humillaciones, amenazas, difusión de imágenes sin permiso, suplantaciones o exclusión reiterada de grupos pueden alcanzar a una persona a través de redes sociales, mensajería, videojuegos y otros espacios digitales. Cuando la agresión se prolonga en línea, puede circular rápidamente y dejar a quien la sufre con la sensación de no encontrar un lugar de descanso.
Una realidad que afecta a la salud y al aprendizaje
Los datos disponibles muestran la dimensión del problema, aunque proceden de estudios con poblaciones y métodos distintos. La UNESCO estima que, en todo el mundo, uno de cada tres estudiantes sufre acoso escolar cada mes y que el ciberacoso afecta a uno de cada diez niños. La organización advierte de que la violencia escolar puede tener consecuencias duraderas para la salud física y mental, la asistencia, la participación y el rendimiento educativo.
En el estudio internacional HBSC de la Organización Mundial de la Salud para Europa, realizado con adolescentes de 11, 13 y 15 años en 44 países y regiones, el 15 % declaró haber sufrido ciberacoso. La proporción aumentó respecto a 2018. Estos resultados se basan en las respuestas de adolescentes encuestados en 2021 y 2022; describen a esa población y no deben interpretarse como una estimación específica para La Palma.
En España, un informe difundido por UNICEF España con respuestas de 75.329 escolares de entre 10 y 20 años recoge que, durante el último año, afirmó haber sufrido ciberacoso el 19,2 % de las chicas y el 12,7 % de los chicos participantes. El mismo análisis señala que el acoso digital puede coexistir con el presencial y que las víctimas presentan mayor riesgo de ansiedad y depresión. Son datos de autoinforme y no una medición aislada del alumnado palmero.
Estas cifras no reducen las experiencias individuales a una estadística. Ayudan a comprender por qué conviene preguntar, escuchar y actuar pronto. El miedo a que se difundan mensajes o imágenes, la vergüenza y la preocupación por perder el acceso al móvil pueden hacer que una persona tarde en contar lo que sucede. Por eso, una respuesta adulta calmada y sin reproches puede facilitar que pida ayuda.
El Proyecto CÉSAR acompaña el aprendizaje y la convivencia
Desde hace años, Salud Mental La Palma desarrolla el Proyecto CÉSAR, que incluye refuerzo educativo y seguimiento académico de lunes a jueves por la tarde en nuestra sede de Los Llanos de Aridane. Este espacio ofrece a niñas, niños y adolescentes un acompañamiento estable para avanzar en sus tareas, organizar sus rutinas y mantener su vínculo con el aprendizaje.
Esta labor forma parte de una mirada preventiva y comunitaria de la salud mental. El seguimiento cercano permite prestar atención a las dificultades que puedan aparecer en el proceso educativo y al bienestar de cada menor, y ofrece un entorno de confianza donde pedir apoyo. Desde esta experiencia, defendemos que la prevención del acoso también se construye cada tarde, mediante relaciones respetuosas, escucha y participación, y con coordinación con las familias y los centros cuando resulta necesario.
La prevención empieza antes de que aparezca un caso
La prevención requiere un trabajo continuado de convivencia y educación emocional. En los centros, supone acordar normas claras, explicar cómo pedir ayuda y activar los protocolos existentes ante señales de acoso. También exige formar a la comunidad educativa para reconocer la repetición, el desequilibrio de poder y la exclusión, sin normalizar las burlas como si fueran parte inevitable de crecer.
En el entorno digital, niñas, niños y adolescentes necesitan herramientas para proteger su privacidad, reconocer conductas dañinas, valorar el consentimiento antes de compartir imágenes y comprender que reenviar o comentar una humillación puede amplificar el daño. La alfabetización digital debe ir acompañada de empatía, respeto a la diversidad y participación de los propios jóvenes en la creación de entornos seguros.
Las familias pueden mantener conversaciones habituales sobre las relaciones en línea, escuchar sin culpabilizar y observar cambios persistentes en el estado de ánimo, el sueño, la asistencia o el deseo de participar en actividades. La supervisión debe adaptarse a la edad y construir confianza para que pedir ayuda no se viva como un castigo o como la pérdida automática de toda autonomía.
La prevención funciona mejor cuando escuela, familias, servicios de apoyo y comunidad comparten criterios y vías de respuesta. La UNESCO y la OMS destacan la necesidad de intervenciones coordinadas que impliquen a distintos niveles del entorno adolescente. No basta con pedir a quien sufre el acoso que se desconecte: hay que detener la conducta, proteger a la persona afectada y trabajar con el grupo para que la violencia no se repita. [2, 3]
Cómo acompañar y actuar ante una situación
Si una niña, un niño o un adolescente cuenta que está sufriendo ciberacoso, conviene escucharle con calma, agradecer que lo haya contado y transmitirle que no tiene que resolverlo a solas. Es importante evitar preguntas que sugieran culpa, no responder con amenazas ni difundir el contenido para buscar apoyo. Se pueden conservar de forma segura capturas, enlaces, fechas y nombres de usuario, bloquear o reportar la cuenta y comunicar lo ocurrido al centro educativo mediante sus canales de protección. Si hay amenazas, difusión de imágenes íntimas o riesgo inmediato para su seguridad, se debe buscar ayuda adulta y profesional sin demora.
La Asociación Salud Mental La Palma recuerda que la prevención del acoso forma parte de la promoción del bienestar psicológico. Crear vínculos de confianza, detectar cambios y responder sin culpabilizar puede reducir el aislamiento y ayudar a que la persona reciba apoyo. Escuchar a quien sufre, intervenir sobre la conducta que causa daño y acompañar también al grupo son pasos necesarios para una convivencia segura.
Con motivo del 5 de noviembre, la entidad anima a centros, familias y comunidad a hablar de convivencia digital durante todo el año. El respeto, la participación y el cuidado mutuo deben estar presentes también en los espacios donde niñas, niños y adolescentes se encuentran a través de una pantalla.




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