RedacciónMartes, 20 de octubre de 2026
El palmero Pedro Rodríguez se quita la espina de Fudenas con un gran triunfo
Tenía que llegar algún día. Era cuestión de tiempo y de perseverancia. Y llegó cuando el corazón envió más fuerza a las piernas. Pedro Rodríguez Mesa se impuso el pasado fin de semana en Fudenas (5:03:17), la carrera con mayor solera del mountain bike de Canarias. Desde 2013, aunque con alguna ausencia durante estos años, el corredor del Fachadas Dimurol Vadebicis llevaba intentándolo y, al final, la victoria cayó de su lado. Después de perder a su padre de manera repentina el pasado mes de agosto, Pedro Rodríguez rindió homenaje a su progenitor, con quien comparte nombre, con un triunfo en la carrera que une el norte y el sur de Fuerteventura.
Llegaba tras las buenas sensaciones y los podios cosechados en Costa Magallanes y Vuelta a La Palma. Después del duro varapalo personal sufrido en agosto, la mejor versión de Pedro Rodríguez puede estar aún por llegar, pero ya dejó entrever su potencial el pasado fin de semana en la singular Fudenas. Fuerteventura, de norte a sur. Unos 150 kilómetros de pedaleo entre pistas y terrenos técnicos y rápidos. Las diferencias pueden ser abismales cuando entran en juego los pequeños detalles. Y, si no, que se lo digan al propio ciclista palmero, que ya había claudicado en ediciones anteriores.
Esta vez no. Tras aquella irrupción con una segunda plaza sub-23 allá por 2013, Pedro no había ganado, pero tampoco había perdido el tiempo. Todo suma cuando se trata de aprender. La idea era clara desde la salida: rodar en grupo e ir reduciendo el número de integrantes conforme avanzaran los kilómetros. Hasta la llegada a la capital, Puerto del Rosario, eran muchos los ciclistas que rodaban a rueda, una situación que fue cambiando hasta alcanzar Antigua, donde apenas una decena seguía optando al codiciado cetro.
Por delante, dos ciclistas tiraban 'a muerte' sobre sus bicicletas de MTB y gravel. Tocaba cooperar para cerrar el hueco, y así lo hicieron Antonio Padrón, Blas Arturo Rivero, Juan Ignacio Brito, Alberto Calero y el propio Pedro Rodríguez.
Llegó el ecuador de la carrera y el corredor del Fachadas Dimurol Vadebicis lanzó el anzuelo para que sus ahora rivales picaran. Varios ataques para desgastar a un grupo en el que tan solo quedaban Antonio y Blas. Este último fue quien, en la zona de Tarajalejo, antes de llegar a Costa Calma, endureció el ritmo. Por su parte, Padrón luchaba por no perder la referencia de los dos corredores de cabeza en los repechos. Así, hasta que Blas lanzó un nuevo órdago al que tan solo respondió Rodríguez.
Cosa de dos. Una vez más, entre el grancanario y el palmero. Y llegó el avituallamiento de Costa Calma, escenario del cambio de guion que, a la postre, resultaría definitivo. Pedro apretó con fuerza y mantuvo una elevada cadencia en la zona del 'carril bici' para conservar la ventaja adquirida en ese último tramo.
Al final, cruzó la línea de meta en primera posición, con algo más de tres minutos de ventaja sobre Blas Arturo Rivero (5:03:17 frente a 5:06:21). Visiblemente emocionado, dedicó la victoria a su padre, Pedro Rodríguez, quien lo acompañó desde que utilizaba ruedines y comenzó a interesarse por la bicicleta en su Talavera natal.
Y es que, como sucede en el mundo de la platanera, al que tantos esfuerzos dedicaron juntos, todo fruto necesita de un laborioso y sacrificado proceso de maduración. Pedro es hoy un ciclista maduro, de primera línea, que ha sabido sobreponerse incluso a esas 'manchitas negras' que han marcado sus últimos meses.





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